Una compañía está implantando microchips a sus trabajadores

Una compañía está implantando microchips a sus trabajadores

Tiene el tamaño de un grano de arroz y servirá para muchas cosas

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La tecnología nos ha rebasado, pues todo lo que conocemos es altamente influenciado o depende totalmente de estos dispositivos. Un gran ejemplo son los smartphones, que ya se han convertido en algo crucial para la mayoría de nosotros.

Y con la llegada de nuevas tecnologías, también llegan nuevas amenazas. Es por eso que distintas empresas se han encargado de proteger su información, aunque algunas llegan un poco lejos.

¿Te puedes imaginar una compañía que use microchips implantados cerca de la muñeca para mantener seguros sus datos?, pues ya existe. Lo que podría ser una película de ciencia ficción, es cosa de todos los días en la startup sueca Epicenter.

La empresa da oportunidad para que sus trabajadores se implantanten microchips del tamaño de un grano de arroz. Estos funcionan como una tarjeta de banda magnética que permite el acceso a las diferentes oficinas.

Este método se ha convertido en un éxito popular entre los empleados, quienes no han podido esperar para implantarse el chip. Ante esto, el CEO de Epicenter dijo:

“El mayor beneficio que crea es el de la conveniencia. Básicamente se reemplaza una gran cantidad de cosas que tienen otros dispositivos de comunicación y de seguridad, ya se trate de tarjetas de crédito o claves”.

En sí, la tecnología de microchips no es nueva. Tales dispositivos se usan en los collares para mascotas con el fin de conocer su ubicación; igualmente, diversas empresas utilizan estos chips para hacer un seguimiento continuo de la entrega. Sin embargo, nunca habían sido usados por una empresa de esta forma, y menos a gran escala.

Los microchips utilizan la tecnología NFC al igual que los smartphones. Cuando se acerca a unos centímetros del lector, comienza un intercambio de datos, muy parecido al de las tarjetas de crédito, que permite o niega el acceso dependiendo del caso.

Ante esto, un microbiólogo de la universidad Karolinska de Estocolmo, dice que los hackers pueden tener grandes fuentes de información gracias a esta tecnología, por lo que la seguridad queda en entredicho:

“Los datos que podrías obtener de un chip que está incrustado en el cuerpo, son muy diferentes de los datos que se pueden obtener de un teléfono inteligente. Conceptualmente se podrían obtener datos acerca de tu salud, datos sobre tu paradero, la frecuencia con la que trabajas; si estás tomando un baño y cosas por el estilo”.

Epicenter es el hogar de 2000 empleados, mientras que solo 150 disponen de esta tecnología de rastreo. Sin embargo, la empresa espera que en unos años la cifra alcance los 1000 trabajadores con un chip activo.

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