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Las abejas son unos de los insectos más conocidos de la Tierra, esto es gracias a que se pueden encontrar en la mayor parte del mundo y pueden vivir en muchos lugares, incluyendo las paredes y el techo de una casa.

¿Cuál sería tu primer reacción si ves miel goteando del techo? Probablemente quisieras ver de dónde sale ese liquido, aunque, si te sucediera como a Cherisse Mulsac, saldrías corriendo de casa al encontrarte miles de abejas en las paredes.

Mulsac se encontró con este aterrador escenario cuando vió que de su techo y paredes brotaba una sustancia pegajosa, no le dio importancia por unos dias, hasta que descubrió que era miel. Así que llamó a un apicultor local para que revisara que no hubiera un panal de abejas en casa.

Mickey Hegedus, de 52 años, acudió a lo que pensó sería un trabajo fácil de sólo encontrar un panal y transportar las abejas hasta su casa para que produjeran miel. Cherisse dejó al hombre en casa para que resolviera el enigma, mientras que ella acudió a su trabajo.

Así que Mickey decidió comenzar, por lo que cortó un hoyo de casi dos metros, quedando muy sorprendido con lo que encontró; no sólo encontró un panal de abejas, sino más de 35.000 de ellas viviendo entre las paredes de madera de Mulsac. Y cómo 35.000 abejas producen mucha miel, también encontró alrededor de 40 kilogramos de ella.

“Fue una gran sorpresa. Creo que las abejas han estado ahí durante dos años o más, ya que nadie se había dado cuenta. Esto al punto de haber un promedio de 35.000 ahí.

Su meta principal era salvar a las abejas, por lo que las succionó hasta una caja de baja presión especial para la apicultura. Una vez capturó a la gran mayoría, recolectó toda la miel que se desbordaba por las paredes y techo de la casa.

“No he visto nada tan grande en mucho tiempo, y nunca he recolectado tanta miel. Así que tuve que ser muy cuidadoso para salvar a las abejas y recolectar la miel para que no se saliera todo. Fue un proceso lento, tomó alrededor de 6 horas”.

Cuando Cherisse llegó a casa después del trabajo Mickey todavía estaba trabajando en capturarlas, por lo que se sorprendió de cuántas abejas y miel había en su casa sin ella saberlo:

“Llegue a casa del trabajo y habían unas 6 o 7 abejas muertas. Todavía podía escuchar a las miles de abejas zumbar, me encontré con mucha miel desbordándose por las paredes y techo de mi casa”.

La mayoría de la miel le fue dejada a Cherisse, quien aún no podía creer lo que vivía en su casa sin saberlo. Mientras que Mikey se quedó sólo con 10 kilos, ya que las abejas que rescató necesitaban tal cantidad para sobrevivir unos días hasta recuperarse como panal.

Ella, también, afirmó que desde hace algunos años se había encontrado con unas cuantas abejas dentro de su casa, pero que no les puso atención al no escuchar el zumbido típico de un panal de abejas.

Así fue como Mickey terminó con el trabajo como apicultor más sorprendente de su vida, llevándose las abejas hasta su casa en Brooklyn, Nueva York (Estados Unidos); en donde cuida decenas de colmenas en su patio trasero. Y el momento más aterrador de cherisse cuando descubrió que tenía miles de insectos viviendo en su hogar, y decenas de litros de miel en su techo sin darse cuenta.

Como curiosidad, las abejas tuvieron que ser llevadas 4 kilómetros lejos de la residencia de donde fueron rescatadas, ya que si no fuera así, todos los insectos podrían regresar a la casa de Charisse en cualquier momento.

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