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Trasplantan vaginas «cultivadas» en laboratorio a mujeres nacidas sin ellas

Las mujeres están muy satisfechas y pueden tener relaciones sexuales sin molestias

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Un pequeño índice de mujeres en el mundo nacen con una malformación congénita muy extraña, Agenesia vaginal o el Síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (por los doctores que la descubrieron), que ocurre cuando el sistema reproductivo femenino no se termina de desarrollar correctamente, donde podría darse el caso de que una mujer no tenga vagina o ésta sea más corta de lo usual.

El útero puede ser más pequeño o estar ausente, sin embargo, los ovarios (órganos que producen las hormonas) no se ven afectados, o sea, pueden producir las hormonas normalmente. La agenesia vaginal ocurre en 1 de cada 5000 casos de nacimientos de mujeres, causando en muchas mujeres gran frustración, porque las relaciones sexuales son difíciles y dolorosas, o simplemente no pueden tenerlas.

Pero en el 2014, un grupo de científicos estadounidenses del Centro Médico Wake Forest (Carolina del Norte), lograron trasplantar vaginas cultivadas a cuatro mujeres que tenían la malformación congénita (Agenesia vaginal). En el momento que se realizaron los implantes entre 2005 y 2008, eran adolescentes, pero no fue hasta después del seguimiento por unos años a las pacientes que publicaron los resultados y el proceso específico.

Procedimiento para la cultivación de las vaginas

Primeramente, los doctores tomaron unas imágenes con un escáner en la región pélvica de cada paciente, de ese modo podrían diseñar un tubo en 3D para que soporte el órgano que se iba a cultivar, pero que estuviera acorde a cada mujer.

Tomaron una pequeña muestra del tejido de la vulva mal desarrollada y las cultivaron en el laboratorio, colocándole al soporte diseñado células musculares en la parte exterior y en la parte interior células del revestimiento vaginal, incluso usaron colágeno para que ayudara en el soporte del nuevo órgano.

Después de darles la forma correcta, procedieron a introducir los soportes cuidadosamente en un biorreactor (dispositivo que sirve para hacer crecer tejidos) por un tiempo aproximado de una semana, o simplemente hasta cuando estuvieran listas las vaginas para colocárselas a las mujeres.

Finalmente, los médicos evaluaron a las mujeres y les crearon una cavidad para fijar quirúrgicamente los implantes vaginales. Al pasar el tiempo de ser implantados, el colágeno se reabsorbió para que nuevas células se regeneraran dentro del organismo de cada mujer, además, se empezó a formar los vasos sanguíneos y los nervios.

La evolución favorable y las mujeres afortunadas

Los científicos siguieron de cerca la evolución de las jóvenes por ocho años, haciéndoles chequeos constantes para evaluar el estado del tejido, la funcionalidad de los mismos y ver si estaba muy bien integrado con el resto del organismo, descantando cualquier complicación, pues los resultados fueron totalmente favorables.

“Por primera vez hemos creado todo un órgano que -para empezar- nunca estuvo allí (en las mujeres con la enfermedad), así que fue un reto”.

Dijo el doctor Anthony Atala, director del Instituto de Medicina Regenerativa en Wake Forest, que afirma que poder hacer que esas mujeres tuvieran algo tan importante en sus vidas para que se sintieran completas, fue algo completamente gratificante para él y todos los que participaron en el proceso.

Una de las mujeres con una vagina implantada dio a conocer su testimonio, demostrando la gran alegría y satisfacción que sentía al poder sentirse satisfecha después del proceso de implantación:

“Creo que al comienzo cuando te enteras lo que te pasa, te sientes diferente. Mientras vives el proceso piensas en todas los cambios que te sucederán. En verdad me siento afortunada porque tengo una vida normal, completamente normal”.

Además, a las mujeres se les realizó una encuesta sobre su vida sexual, donde los resultados de satisfacción con el nuevo órgano fueron muy buenos, debido a que las mujeres mostraron niveles normales de deseo, excitación, orgasmos, lubricación y sobre todo poder disfrutar de unas relaciones sexuales sin ningún tipo de malestar o dolor.

En dos de las mujeres con implantes vaginales, se logró reconectar la vagina con el útero, lo que quiere decir que es posible teóricamente que puedan quedar embrazadas.

Así pues, nos queda claro que la medicina cada vez mejora más y más sus métodos para satisfacer y ayudar a las personas; sobre todo la medicina regenerativa está aumentando su poder y nos da un vistazo de lo que podría ser el futuro de los trasplantes. Sin duda, parece increíble lo que hicieron los científicos del Centro Médico Wake Forest, pero es un hecho muy importante, tanto que en el Reino Unido están trabajando para “cultivar” narices, oídos y los vasos sanguíneos.

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