Inicio Cultura Esta es la verdadera (y horripilante) procedencia de las extensiones de pelo

Esta es la verdadera (y horripilante) procedencia de las extensiones de pelo

Algunas veces pueden vender las extensiones para toda la cabeza en 2.000 euros

0
Compartir

Cada vez son más las mujeres que pagan mucho dinero por las extensiones de pelo, pues ya no se trata sólo de famosas las que buscan tener el cabello más abundante y hermoso, sino que las mujeres comunes también lo desean. Sin embargo, la mayoría de las mujeres no saben la procedencia de esas extensiones de pelo, así que te diremos la verdadera y no muy agradable naturaleza de ellos.

Normalmente, la gente piensa que las extensiones son siempre de pelo real, que se insertan, cosen o adhieren en las raíces del cabello natural, pero no siempre es así, aunque tengan etiquetas que digan que son 100% cabello de humano, ya que hay poca regulación en la industria de extensión del cabello y pueden conseguir el pelo de diferentes maneras.

Gracias a unos investigadores de Fair Hair Care, se sabe que hay muchos engaños con respecto a las extensiones de pelo, pues podrían ser de origen animal, o sea que una persona podría tener en su cuero cabelludo el pelo de un animal y no saberlo, como por ejemplo el de una cabra.

La poca ética va en aumento por la poca regulación en dicha industria, incluso podría estar mezclado el cabello de una persona, un animal y pelo sintético, algo que no es para nada bueno, debido a que esos tres tipos de cabellos no reaccionan de la misma manera ante algunos productos, situaciones de calor o cuidados específicos.

Aunque, el tener extensiones de cabello humano no quiere decir que sea del todo bueno o su origen no tenga un secreto oculto, porque una de las procedencias es la de niños indefensos a los que les quitan todo el cabello por un ritual religioso.

También puede tratarse de extensiones de pelo que tiendas de belleza venden haciéndolas pasar por cabellos de China y dicen que son de la India, o simplemente de otras partes del mundo; engañan a los clientes diciéndoles que es de un lugar, mientras que no es verdad.

No obstante, se puede decir que lo más horripilante es cuando el pelo es de una persona muerta, ya que algunas extensiones las toman de cadáveres. Asimismo, dependiendo de la calidad del cabello es posible que cuesten alrededor de 2.000 euros.

Sin duda, Fair Hair Care está buscando la manera de que la industria encargada de las extensiones de pelos sean reguladas, pues son muchas las estafas que se realizan y la gente muy pocas veces puede enterarse de la verdadera procedencia de algo que usara en su cabeza.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here