Inicio Redes Sociales La realidad detrás de la foto de una princesa iraní que se...

La realidad detrás de la foto de una princesa iraní que se convirtió en viral

0
Compartir

Seguramente este fin de semana hayas visto pululando por Facebook las fotografías de una supuesta princesa iraní que tuvo más de 145 pretendientes de la alta nobleza. Según la viral publicación, trece hombres llegaron a suicidarse tras ser rechazados por ella. Lo que realmente ha llamado la atención de los internautas tiene que ver con la estética de la mujer, de complexión gruesa y con bigote.

Días después han comenzado a surgir explicaciones sobre la verdadera identidad de la “princesa”. No se ha podido verificar la historia del post original, pero sí han visto la luz algunas pistas sobre quién era. Al parecer, se trata de Zahra Khanom Tadj es-Saltaneh, hija de Nasser al-Din Shah Qajar. Así pues, era miembro de la dinastía Quajar (o Kayar), que lideró el territorio iraní desde 1785 hasta 1925.

Su padre fue rey entre el 17 de septiembre de 1848 y el 1 de mayo de 1896, día en que fue asesinado. Sobre ella, ha trascendido también que fue una mujer revolucionaria adelantada a su época. Tuvo cuatro hijos, aunque años más tarde acabó divorciándose. Además, llegó a convertirse en la musa del poeta Aref Qazvini.

Zahra Khanom Tadj es-Saltaneh luchó por los derechos de las mujeres y creó la sociedad de la Libertad de la mujer. Su lucha feminista fue estudiada años más tarde por su impacto en la historia. Pese a que internet así lo confirma, no está claro que ella sea la mujer de las fotografías que circulan por la red.

¿Y si, en realidad, era una de las 84 concubinas de un Sha de Persia?

Pese a que la anterior es la teoría más aceptada, hace algún tiempo las mismas fotografías aparecieron en artículos relacionados con el harén de Nasser al-Din Shah Qajar. De esta forma, la mujer no sería hija de este Sha, sino una de sus concubinas.

Nasser al-Din tuvo un harén con 84 mujeres a las que fotografió por afición. Era un apasionado de la cultura occidental y por este motivo quiso llevar a su tierra avances como la fotografía, una afición que él mismo adoptó. Así, contrató al franco-armenio Antoin Sevruguin como fotógrafo de la corte.

En aquel momento el chiismo prohibía tajantemente la reproducción de rostros humanos, pero el Sha quiso modificar la normativa. Lo hizo para poder fotografiar a sus esposas, que estaban obligadas a cumplir todas sus órdenes. Por ejemplo, no solo debían entretenerle en la cama, sino que además tenían que poseer conocimientos en artes como la música.

De la misma manera, las obligó a vestir como las bailarinas rusas que había conocido en uno de sus viajes por Europa. En lo que respecta al canon de belleza impuesto en la época, es evidente que es muy diferente al vigente en la actualidad. Los bigotes y unicejas eran la última moda en el Irán de 1970.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here