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La inesperada sorpresa que se encontró en su porche una mañana

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A Tim Newton le ocurrió algo impensable una mañana que se levantó y fue al porche de su casa.

Tal y como nos cuenta el medio Bored Panda, la historia que le ocurrió en Alaska a Tim Newton puede ser una de esas catalogadas como increíbles o al menos impresionantes.

Al parecer, Tim despertó temprano debido a unos ruidos que estaba escuchando fuera — y al mirar al exterior se quedó alucinando.

Como explican en The Dodo, Tim vive en Alaska, en una propiedad rodeada de naturaleza, así que está acostumbrado a ver (y oír) animales salvajes por su jardín.

En medio de ese momento, pudo coger su cámara y tomar algunas fotos. ¿De qué? ¡De la mamá lince y sus siete crías! — explica en su página de Facebook.

Esa mañana, al parecer, una familia de felinos salvajes había decidido tomar su porche y convertirlo en su patio de recreo.

Esto comenzó mientras Newton estaba dormido y eso fue lo que le hizo despertar de golpe.

La mamá lince les llamó y todos, se alinearon en frente mía (estaba en la puerta del porche). ¡Es alucinante la vida salvaje de Alaska! Se dedicaron a correr y jugar un rato en el porche y luego, ¡se fueron al jardín!

Tim explica: “Estaban corriendo por todos lados, saltando unos sobre otros. Empecé a hacer fotos mientras pensaba que era un afortunado, ¡era increíble!“.

En mi opinión, los linces dedican un 1% de su vida a cazar conejos, y el 99% restante a cuidar de sus hijos. Era un no parar de corretear por el porche y el jardín.

Al parecer, los linces son particularmente desconfiados y a Newton al principio le costaba hacerles fotos, especialmente a la madre, pero a las crías pudo hacerles numerosas fotos tanto desde la comodidad del salón de su casa como desde el propio porche.

Eran demasiado preciosos. ¡Eran ‘precio-tasticos’! Increíble, genial” — comentaba Newton.

Los linces eluden a los humanos y Newton sólo había logrado verlos en la naturaleza un par de veces. Así que, tener una oportunidad tan increíble de fotografiarlos — desde el confort de su casa — fue especialmente impresionante para él.

“Nunca había visto tantos linces”.

Newton logró hacer algunas fotografías increíbles de los linces, ninguno de los cuales se dio cuenta en ningún momento del fotógrafo — excepto uno que se aproximó a la puerta a investigar. Y eso no fue muy bien.

Al parecer, aunque no podían verle a través de los cristales (eran de espejo), sí podían oír el sonido que la cámara hacía al tomar cada una de las fotos. Y ese ruido atrajo a una cría valiente a investigar.

No sé muy bien por qué hice eso — quizás para decirle: ‘Oh, es un lindo gatito’ — pero alejé la cámara un poco de mi cara, y mis ojos fueron visibles.” comenta Newton.

La expresión de terror del lince fue tremebunda. Sus ojos se pusieron como platos y simplemente ‘voló’ lejos de mí. Pero los otros ni se inmutaron.

Todo esto duró alrededor de una media hora o cuarenta minutos. Normalmente, las familias de linces, cuando llegan a una zona habitada por personas, lo investigan rápidamente y se marchan, pero esta vez decidieron quedarse un rato para disfrutar del porche y del jardín, y sobre todo para que las pequeñas crías de lince pudieran jugar un rato.

El encuentro con los linces acabó tan misteriosamente como comenzó. Cuando la mamá lince decidió que se había acabado el tiempo para jugar, rodeó a sus crías y volvieron al bosque todos juntos. Newton afirma que todo el encuentro le pareció un auténtico milagro.

Estas cosas me hacen sentir afortunado por vivir donde vivo. Estoy muy agradecido de haber podido ver a esos linces tan de cerca.

¿Qué opinas? ¿Has vivido alguna experiencia así?

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