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Llevas toda la vida jugando mal al Monopoly

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Uno de los juegos de mesa más populares, vendidos y con mayor tiempo en el mercado es el famoso Monopoly. Introducido en 1935, se trata de un juego sobre intercambio y bienes raíces que ha estado en muchos hogares en todo el mundo.

Con el tiempo, hemos visto nacer otras versiones del juego más modernas, que incluyen una tarjeta de crédito o se basa en famosos personajes y series del cine, la televisión e incluso los videojuegos.

Pero, a pesar de llevar tantos años generando incluso algunas “peleas” entre familias, al parecer, todos (o al menos la mayoría), lo hemos estado jugando mal todo este tiempo. Esto ha quedado al descubierto luego de que un usuario en Twitter hiciera ver una regla que muchos ignoraban.

Cuando alguien aterriza en una propiedad en #Monopoly y no la compra, va a la subasta para que cualquier jugador la pueda comprar.

Esto de inmediato generó incertidumbre entre los usuarios que vieron ese mensaje. ¿Acaso es cierto? Pues bien, las mismas reglas del juego, que la mayoría pasa por alto al creer que lo sabe jugar, así lo indican:

“Siempre que aterrice en una propiedad no poseída usted puede comprar esa propiedad del Banco a su precio impreso. Usted recibe la tarjeta de Título de Propiedad que muestra propiedad; colóquela boca arriba delante de usted.

Si usted no desea comprar la propiedad, el banquero la vende en subasta al mejor postor. El comprador paga al Banco el monto de la oferta en efectivo y recibe la tarjeta de Título de Propiedad para esa propiedad. Cualquier jugador, incluido el que haya rechazado la opción de compra al precio impreso, puede pujar. La licitación puede comenzar a cualquier precio”.

Esto es de mucha utilidad para adquirir propiedades a bajo precio cuando, por ejemplo, quien cae en ella no cuenta con el dinero para comprarla. Pero eso no acaba aquí, resulta que también existen formas de obtener dinero a cambio de tus propiedades. Pues puedes venderlas a otros jugadores, ya sea que estés sin fondos, o simplemente por apoyar a alguien más:

_“Las propiedades no mejoradas, ferrocarriles y servicios públicos (pero no edificios) pueden ser vendidas a cualquier jugador como una transacción privada por cualquier cantidad que el dueño pueda obtener; sin embargo, ninguna propiedad puede ser vendida a otro jugador si los edificios están en pie en cualquier propiedad de ese grupo de color.

Cualquier edificio así ubicado debe ser vendido al Banco antes de que el dueño pueda vender cualquier propiedad de ese grupo de color. Las casas y hoteles pueden ser vendidos al Banco en cualquier momento por la mitad del precio pagado”._

Al parecer, este juego resulta enseñarnos de bienes raíces mucho más de lo que imaginas. Hasta el tema de las hipotecas con sus intereses salen a relucir:

Para poder retirar la hipoteca, el propietario debe pagar al Banco el importe de la hipoteca más un interés del 10%. Cuando todas las propiedades de un grupo de color ya no están hipotecadas, el propietario puede empezar a comprar casas de nuevo al precio completo”.

El capitalismo es un tema importante en el juego y, de nuevo con el asunto de las hipotecas, puedes vender una propiedad junto a las mismas:

“El jugador que hipoteca la propiedad retiene la posesión de ella y ningún otro jugador puede asegurarla levantando la hipoteca del Banco. Sin embargo, el propietario puede vender esta propiedad hipotecada a otro jugador a cualquier precio acordado. Si usted es el nuevo propietario, puede retirar la hipoteca de inmediato si lo desea, pagando la hipoteca más un 10% de interés al Banco. Si la hipoteca no se retira inmediatamente, usted debe pagar al Banco un 10% de interés cuando compre la propiedad y si usted retira la hipoteca más tarde debe pagar al Banco un 10% de interés adicional, así como el monto de la hipoteca”.

Pues bien, existen reglas del Monopoly que la mayoría desconocía. La próxima vez que juegues, podrías tomar ventaja de ello, pero la lección aquí es: no olvides de leer el manual de instrucciones, no importa si crees saber lo que haces.

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