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5 señales que apuntan hacia el divorcio

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Llevar un matrimonio no es algo sencillo, sino que se lo digan a cualquier pareja que lleven años juntos. Más allá del amor, el respeto y el cariño tenemos que aprender a convivir con otra persona, lo que suele incluir el pack de rarezas y manías que en el fondo todos tenemos.

Que existe una tasa de divorcios realmente alta es un hecho: en la época de nuestros abuelos, divorciarse era impensable. Por suerte, en las últimas décadas hemos experimentado un enorme cambio social en nuestro país. Esta tendencia aperturista ha hecho que las personas decidan libremente si el amor de su vida se ha convertido en un problema más al llegar a casa, y en caso de ser así, decidir si realmente vale la pena seguir con la relación o dejarla.

Científicos y psicólogos del mundo han estado investigando las causas más frecuentes de divorcio, así como si existían patrones de conducta que tienden a repetirse cuando esto ocurre. No sólo la respuesta es afirmativa, sino que además es bastante esclarecedora.

Más allá de las obviedades como pelearse a diario, ser infieles o demás problemas de temperamento o alergia al compromiso existen otros patrones que vemos que se repiten.

Casarte muy pronto o muy tarde

Si bien es cierto que mucho tiempo atrás era extraño que los más jóvenes no estuviesen casados y con hijos a los 20 años (¿recordáis la expresión quedarse para vestir santos?), también la vida en general era asombrosamente diferente para el “poco tiempo” que ha pasado. Hoy en día es bastante peculiar encontrar a parejas que comenzaron su relación allá por los 15 años o menos y han seguido juntos durante años, teniendo hijos y manteniendo una estabilidad.

Asimismo, casarse más allá de los 32 años también es un indicador problemático en cuanto a relaciones de pareja se trata. Por lo visto parece que las personas que se dan el ‘Sí, quiero’ en edades más avanzadas tienen más problemas de convivencia.

El paro y los trabajos a media jornada

Si bien en un principio puede sonar absurdo, la realidad es que si nos paramos a pensar en esto le encontraremos bastante sentido: todos sabemos de la importancia que tiene el dinero, y está claro que si este escasea comienzan a venir problemas, por ello la tasa de separaciones aumenta significativamente.

La tasa de divorcios con la crisis ha aumentado, pero no lo ha hecho tanto como debería. La realidad es que debido a la recesión económica vivida estos años las parejas se siguen separando pero existe una tendencia que muestra que no todas llegan a divorciarse de iure, probablemente para evitar el coste que supondría un hipotético litigio.

Muestras de afecto de recién casados

Diferentes estudios han demostrado que aquellas parejas que comienzan una relación muy afectuosa y optan por casarse muy rápido –probablemente propiciados por el éxtasis de la relación– terminan su idilio más pronto que tarde. Si bien es cierto que el cariño en una relación es fundamental, los estudios nos indican que como todo, algo en exceso termina por ser malo.

Obviar los conflictos

En 2014, un estudio realizado demostraba que obviar los conflictos y no resolverlos conduce necesariamente hacia el abismo del divorcio. Todo el mundo sabemos perfectamente lo importante que es hablar las cosas, pero todavía hay personas que no lo ven demasiado claro.

Describir la relación de forma negativa

Puede que esto sea evidente, pero también es un hecho lógico y consumado. Las parejas que hablan mal de sus compañeros sentimentales cuando describen la relación tienen una probabilidad mucho más alta de terminar dejándolo. Gottman publicó un estudio donde le pidió a 95 parejas distintas que describiesen su relación y sus sentimientos al respecto, para medir posteriormente la fortaleza de dicha relación en base a sus respuestas.

El seguimiento posterior mostró como aquellas que habían descrito de forma menos cariñosa a su pareja o enfatizando la forma más individualista tenían una mayor propensión a dejar la pareja.

Estos son solamente algunos de los motivos por los que una pareja pueden decidir cortar, pero en la práctica hasta el más pequeño grano de arena puede desatar una tormenta y una escalada de hostilidades que terminen desembocando en tragedia. ¿Conocéis vosotros algún factor que se repita y al verlo digáis “esto no va a acabar bien”?

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