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Antes de empezar a jugar al póker, observa cómo conduces

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El póker está de moda. Esto es así, en parte, por la increíble promoción que están haciendo de él los nuevos jugadores de las salas de juego: jóvenes, universitarios, emprendedores y currantes. Cada vez hay más campeonatos por España donde poder jugar y practicar. Sin ir más lejos, el próximo 20 de febrero comienza la séptima temporada del Circuito Nacional de Póker en Valencia, pero durante el resto del año irá de norte a sur repartiendo juego.

Además, las salas de póker online han conseguido democratizar el juego de naipes poniéndolo al alcance de todos, sin importar sexo, procedencia o edad. Tanto es así, que cada año aumenta el número de aficionados que juega en las salas virtuales, por lo que la popularidad del juego online no ha parado de crecer, como le ha sucedido a la casa de casino online www.888casino.es que hace un año ni la conocíamos y ahora es una de las protagonistas de los anuncios en televisión.

Así que, si te has decidido a jugar al póker impulsado por los buenos resultados que algunos tienen y por los grandes premios que puedes conseguir jugando, lo primero que debes hacer es observar cómo conduces. La cosa es bien sencilla: la forma en la que estamos de cara al volante nos dice mucho de nuestra personalidad, y el carácter es un factor determinante para ganar o perder en el póker.

Para ser más concretos, un estudio realizado por la Escuela de Económicas y Ciencias Políticas de Londres llegó a la conclusión de que los diferentes conductores pueden clasificarse en siente grandes rupos:

  • El Profesor: el que va dando lecciones de cómo conducir y espera un reconocimiento.

  • El que lo sabe todo: el que piensa que el resto de conductores son tontos y los increpa mientras va protegido en su coche.

  • El castigador: igual que ‘el que lo sabe todo’ él cree que la mayoría de los conductores no está a la altura pero, a diferencia del anterior, no tiene ningún problema en salir del coche y cantar las cuarenta a quién se le haya puesto por delante.

  • El competidor: se cree que está en un circuito de la Fórmula 1 y no consiente que nadie le adelante, así que acelera sin ningún motivo.

  • El filósofo: comprende los errores de los otros y los interpreta de manera racional; además, ha aprendido a controlar sus propios malos pensamientos.

  • El evasor: trata los problemas en la carretera de forma impersonal, por lo que no encuentra a ningún culpable y los errores los achaca al azar.

  • El escapista: para no ponerse nervioso, utiliza todo tipo de medios, como música, el teléfono o hablar en voz alta para poder aislarse de lo que sucede en la carretera.

Supongo que ya te habrás reconocido en alguno de estas definiciones de conductores o a lo mejor te has visto dentro de más de un grupo. Cada una de estas personalidades al volante definen un tipo de comportamiento en la vida y eso se traslada al juego de cartas. No te pienses que por ser más agresivo tienes más posibilidades de ganar, o que por ser un escapista y estar distraído en una partida puede llevarte a perder todo tu dinero; las cosas funcionan de forma diferente en la mesa del tapete verde. Para ganar al póker hay que saber de estadística y matemáticas, de control de las emociones y del conocimiento del adversario.

Si piensas que es un juego de azar es mejor que ni lo intentes, hay que ser muy disciplinado para poder llegar a lo más alto. Y si no, que se lo digan a Adrián Mateos, el héroe del póker español que con tan solo 23 años ya lleva 12 millones de euros ganados gracias, en parte, a la media de diez horas diarias que dedica al estudio del juego.

Si te has encontrado dentro del grupo profesor o el que lo sabe todo, quizá es que te tomas en serio lo que haces. Eso quiere decir que le dedicarás horas de estudio al póker y llegarás muy preparado a la partida. Pero debes tener claro que no puedes ir de ‘sobrado’ por los torneos, te podrías encontrar con alguien más ‘profesor’ o más sabelotodo que tú y, entonces, será él quien te ‘desplume’ a ti. Primera regla en el póker: no subestimes al adversario.

Si vas de castigador por la vida es que te puede el tema vengativo y la justicia de superhéroe. Quizá te haya ido bien siendo el rey de la selva y marcando carácter allá por donde vayas. Pero la realidad es que en el póker tienes que controlar las emociones si no quieres caer en el gran agujero de las pérdidas. Enfadarte no te va a llevar a buen puerto sino que te hará tomar decisiones sin pensar, y eso en el póker siempre lleva a un mal final.

Las caras inexpresivas y mantener la cabeza fría son tus grandes aliados, así que es mejor que practiques y te conviertas en un conductor ‘filósofo’ cuando juegues. Como hemos visto, el filósofo sabe de entender los errores de los otros de manera racional; solo le queda aplicarse el cuento también a sus propias meteduras de pata para, cuando lleguen las pérdidas, reponerse rápido y jugar con total tranquilidad.

Fuente: pabloteijeira.es

El conductor evasor trataría los problemas de la partida de manera irracional y los achacaría al azar. La no personalización ayudaría a poder alejarse y a no implicarse en los problemas, una gran ayuda para controlar las emociones y no sufrir resacas emocionales. Pero considerar que todo lo que sucede es azar sería un absurdo. Lo que hacen tus contrincantes no es fruto de la suerte, es fruto de su preparación en el juego. Echarle la culpa de todo al azar puede que te quite responsabilidades y te haga sentir mejor pero, desde luego, no te va a ayudar a superarte a ti mismo y a ganar. Observar la manera de jugar de tus compañeros es lo que te ayudará a llevarte la victoria.

Y aquí es donde entra el tipo de conductor escapista que usa todo tipo de distracciones para evadirse de lo que ocurre alrededor. Muchos jugadores llevan auriculares en las mesas de póker para escuchar música que les motive en las partidas. Los torneos de póker son de larga duración, por lo que es fácil que el jugador se distraiga para ocupar su tiempo cuando las jugadas son muy lentas. La música se utiliza como escape de la distracción en sí, les relaja y sirve para evitar despistes que los apartarían de lo que sucede en la mesa y del estudio del adversario.

Por último, nos quedaría hablar del conductor competidor, ese que acelera cuando vas a adelantarle. En las mesas de póker sería aquel jugador que juega para ganar, motivado por su competitividad contra los otros jugadores. Si se quiere triunfar está claro que hay que ir a por todas, pero lo de arriesgar para ganar no siempre funciona en el póker. Hay que ser un poco conservadores y realistas, y entender cuándo es mejor que nos retiremos del torneo.

A veces, las manos buenas no dan tanto margen de ventaja como las malas, por eso es un buen apoyo conocer las clasificaciones de manos, como la de Sklansky, una buena ayuda para saber si estás preparado para acelerar o si es mejor que, en esta jugada, salgas a una carretera secundaria.

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