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Esta es la desagradable razón por la que los perros se comen sus excrementos

Al parecer, todo forma parte de su instinto de supervivencia.

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El que los perros a veces coman excremento es una práctica de la cual se ignoraba su causa real, a pesar de que existen teorías como la alimentación, el entorno en el que viven o el entrenamiento recibido, pero parece que un nuevo estudio ha encontrado la respuesta, que nada tiene que ver con todo lo anterior.

Un equipo de veterinarios de la Universidad de California decidió hacer una investigación al respecto con el apoyo de 3.000 voluntarios. De estos dueños de perros, 1.552 fueron cuestionados sobre la frecuencia con la que sus mascotas comen heces, ya sean propias o de otros.

El 16% dijo que habían notado este comportamiento al menos 6 veces, haciéndolos “comedores frecuentes de heces”, también conocidos como “coprofágicos”. De los perros a los que se les permitió comer excremento, el 62% lo hace diariamente y el 38% por semana.

Por lo tanto, no importa la raza de los canes, los científicos creen que el comportamiento de alimentación de su cachorro puede indicar si es más frecuente que ponga atención las sustancias apestosas.

En una segunda encuesta en la que se involucró a 1.475 personas, trataron de descubrir el por qué los animales comen heces, encontrando que quienes tienen mayor gusto por esto, es porque son “comedores codiciosos”.

De hecho, hay precedentes históricos de esta teoría, pues estudios han descubierto que los perros vagabundos de países en desarrollo son más propensos a hurgar en la basura y las heces para encontrar su próxima comida, lo cual podría estar presente en la población canina actual.

Pero los científicos también descubrieron que los perros son quisquillosos a la hora de comer heces, pues no lo hacen si éstas tienen más de dos días de vida. Esto podría ser una conducta heredada por sus antepasados, los perros lobo.

Cuando un lobo se encontraba viejo o herido y defeca en donde vive con otros, un lobo intenta limpiar el lugar comiendo el excremento, pues la mayoría de las heces están infectadas con parásitos y, para evitar que los huevos de los mismos eclosionen, la devoran antes de un periodo de dos días.

Este instinto pudo haber sobrevivido hasta las generaciones actuales de perros, por lo que no hay que culparlos de ello. Además, los expertos ya trabajan en tratamientos que permitan suprimir esta práctica.

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